Lucanamarca, el hambre después de la masacre - La Vanguardia

Primero llegaron los guerrilleros de Sendero Luminoso, que acribillaron a la población de Lucanamarca por sublevarse y no secundar la lucha armada; luego apareció el ejército, que robó, mató y violó a los lugareños acusándoles de colaborar con los terroristas. Y más tarde también llegó una oleada de violencia silenciosa, la que provocó la devastación productiva y el abandono de las tierras y cultivos y que supuso el incremento de la desnutrición infantil hasta niveles de emergencia.

Dice el escritor colombiano Alberto Salcedo Ramos que los habitantes de los sitios pobres y apartados sólo son visibles cuando padecen una tragedia. Mueren, luego existen. Este es el caso de Lucanamarca, un pueblo peruano ubicado en los Andes centrales, deprimido y olvidado por todos hasta que el conflicto armado interno del siglo pasado irrumpió allí a sangre y fuego.

El detonante se produjo el 22 de marzo de 1983, cuando los habitantes de este pueblo andino, cansados de los abusos de la guerrilla de Sendero Luminoso en nombre de la lucha contra la desigualdad, capturaron y asesinaron a uno de sus líderes: Olegario Curitomay. La revancha senderista no se hizo esperar. La madrugada del 3 de abril una columna de guerrilleros puso rumbo al pueblo de Lucanamarca con la orden de aniquilar a toda la población como "sanción ejemplar". Su delito: haberse sublevado contra la lucha armada.

Conflictos armados

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