“Sí hay miedo, cómo no, ni me he querido meter”, dice alcalde de ... - Regeneracion

En entrevista para Regeneración, el morenista Raymundo Ramírez Vite afirma que la inseguridad en la alcaldía Tláhuac "se agudizó" en los últimos tres años

Sí hay miedo, cómo no, ni me he querido  meter_, dice alcalde de Tláhuac sobre  narcotráfico

Por Juan Carlos Aguilar

Regeneración, 6 de noviembre de 2018. El morenista Raymundo Martínez Vite, alcalde en Tláhuac, ha comenzado su administración con miedo. Así lo acepta en entrevista con Regeneración, en la que reconoce que la inseguridad en la demarcación "se agudizó" en los últimos tres años, durante el gobierno de Rigoberto Salgado Vázquez, también de Morena.

Cuando Martínez Vite habla de inseguridad, no se expresa en términos generales; alude concretamente a asuntos del narcotráfico y a la violencia que trae consigo. "Sí hay miedo, cómo no. Afortunadamente, cuando anduve en campaña no me presionaron. Sólo una vez me dijeron que me iban a levantar en la colonia Zapotitla; me tocaba visitar una lechería. Al final decidí cancelar ese evento", relata Vite.

Su temor es tanto, que, hasta semanas antes de tomar posesión del cargo, cuando se realizó esta entrevista, no había realizado un diagnóstico para conocer la gravedad del problema. "No tengo ningún mapeo y la verdad ni me he querido meter", confesaba Martínez por aquellas fechas.

Durante los últimos 30 años el político ha dividido su tiempo entre la lucha social, afín al comunismo y al pensamiento de izquierda, con la enseñanza. Se desempeñó como profesor de electrónica, primero en la Secundaria técnica 14, en Ángel Urraza y Coyoacán, y luego en el Cetys 1, de donde es egresado.

Lo que sí sabe, y se atreve a señalar, es que la situación que se vive ahora en Tláhuac -agravada con cobros de piso, extorsiones, disputas por las plazas y asesinatos- comenzó a gestarse desde 2009. Es decir, durante los últimos tres gobiernos. Dos del PRD: el de Rubén Escamilla Salinas (2009-2012) y Angelina Méndez Álvarez (2012-2015), y el del ya mencionado Rigoberto Salgado Vázquez (2015-2018).

"La delegación fue olvidada desde hace nueve años. Se hicieron algunas obras de relumbrón, pero se descuidaron demandas como drenaje, pavimentación, banquetas y guarniciones. A esto se suma que en el sexenio de Miguel Ángel Mancera (2012-2018) se descuidó mucho la seguridad; este problema se agudizó más en Tláhuac durante los tres años que gobernó Morena", dice con abierta autocrítica.

No exagera. El 20 de julio de 2017, esta demarcación al sureste de la Ciudad de México fue noticia nacional debido a que elementos de la Secretaría de Marina y de la Policía Federal asesinaron a ocho integrantes del Cártel de Tláhuac, incluido su líder, Felipe de Jesús Pérez Luna, El Ojos, uno de los capos más poderosos y violentos de la Ciudad de México, que controlaba la venta y distribución de droga en esta zona de la ciudad.

Para lograrlo, la Marina realizó una discreta labor de inteligencia en la que incluso la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México quedó fuera. En aquellos días, autoridades federales revelaron que Pérez Luna infiltró la delegación en todos sus niveles y que incluso financió la campaña de Salgado Vázquez.

También advertía que familiares y amigos ocuparon diversos puestos en la demarcación. Además, el narcotraficante utilizó la red de mototaxis para vender droga en diferentes colonias.

Sobre el desempeño que realizó Salgado en su administración, Martínez Vite es breve pero directo: "Sí, tuvo descuidos desafortunadamente", menciona Vite, quien reconoce a Jesús Martín del Campo, uno de los líderes del movimiento estudiantil de 1968, como su mentor político.

"Ganar la alcaldía fue un gran esfuerzo, hubo cuestionamientos muy duros. Sin embargo, platicar con la gente me ayudó a cambiar la idea que tenían de Morena. Yo les decía: 'No todos somos iguales, cada quien tiene su formación, sus principios'.

Pensaban que Rigoberto Salgado era Morena, y no, él sólo es un militante más. El movimiento representa otras características", expresa Vite en su oficina, donde cuelga, a sus espaldas, una fotografía de Benito Juárez.

Salgado y Martínez se conocen bien. Durante el gobierno de la perredista Fátima Mena Ortega, delegada de Tláhuac de 2003 a 2006, el primero se desempeñó como director de Seguridad Pública, mientras que Vite fungió como subdirector.

Durante su campaña, Martínez Vite fue enfático en que serían cuatro ejes a los que daría prioridad durante su gobierno: la seguridad, por sobre todas las cosas, seguida por el problema de la escasez del agua, las víctimas del terremoto del 19 de septiembre, y la recuperación de la zona rural.

Sobre la escasez del agua y de las víctimas del terremoto, dice que son asuntos en los que deberá coordinarse con la próxima Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum.

Su preocupación se centra ahora en la inseguridad que se enraizó en Tláhuac. Irónicamente, antes de comenzar la entrevista, Vite lee un reportaje en Proceso sobre el periodista Manuel Buendía, quien es considerado la primera víctima de la narcopolítica en México.

—¿En 2003, cómo se vivía el tema de los cárteles de la droga en Tláhuac?

—Pues no se escuchaba. Sí había, como en todas partes, venta de droga, pero no un cártel. En ese entonces no había mototaxis.

Con el gobierno de Francisco Martínez Rojo (2000-2003) fui jefe de Unidad Departamental de Transporte y Vialidad, y no permitimos que entraran ni los mototaxis ni los carritos de golf. Eso se genera después con el gobierno del perredista Gilberto Ensástiga Santiago (2006-2009).

—¿Ya hizo un diagnóstico de la situación actual?

—Pues no en todo, porque todo está muy hermético. No tengo ningún mapeo y la verdad ni me he querido meter. Yo lo que veo es que el narcotráfico está coludido con la Secretaría de Seguridad Pública y con la Procuraduría de Justicia de la Ciudad de México. Están protegidos.

Incluso sobre el operativo que hizo la Marina contra El Ojos, ¡Mancera no sabía nada! Ahorita estamos en la transición, pero el delegado actual no nos ha dado toda la información.

—Pero lo conoce, es su amigo…

—No, no, no, no. Yo no tengo buena relación con él. En diciembre de 2015 fue la última vez que hablé con Rigoberto Salgado sobre una situación de trabajo conjunto. Pero no llegamos a ningún acuerdo y le dije: 'Bueno, te deseo mucha suerte'. Eso fue todo. Yo me dediqué al trabajo legislativo, pero sin descuidar el trabajo vecinal. Sí platicamos ahora que ya era el candidato a la alcaldía, pero ya no hubo esa relación que existía antes.

—¿Cuál será su estrategia para combatir el narcotráfico?

—Creo que esto va a tener, si no un fin, sí un control, a partir de que llegue la doctora Claudia Sheinbaum y que cambie a los altos mandos de la Secretaría de Seguridad Pública y de la Procuraduría, para que no exista un apoyo desde arriba. Lo más grave aquí es que haya cobro de piso: si no vendes su droga, van y te asesinan; o que se estén peleando la plaza. Todos estos aspectos tienen que acabar.

Cuando tú ya tienes un cargo y sabes que tendrás el apoyo de los gobiernos central y federal tienes más elementos para poder atacar este problema. Es importante tener los datos bien para hacer una estrategia, pero ahora, en estas circunstancias, de veras que eres muy vulnerable a todo esto. Afortunadamente nadie me ha hablado aún.

—¿Ya habló con Claudia Sheinbaum?

—Sí, ya hablamos, sabe del tema, incluso ha de tener más datos que yo. Me dijo que esperemos a que nombre al Secretario de Seguridad Pública, para hablar de este tema. También le comenté sobre los mototaxis, y me respondió en el mismo sentido.

—Los mototaxis, repartidores de droga…

—Lo que he escuchado en los recorridos que hago, es que los obligan. Inclusive les tienen que dar una cuota.

—¿Qué pasará con los mototaxis?

—Yo espero indicaciones de la doctora. Sé que también hay gente que come de ahí. Yo espero que la doctora Sheinbaum tenga un buen análisis del asunto y que nos dé la oportunidad de dar nuestro punto de vista.

—¿Qué sucede con otros temas de seguridad?

—Ahorita se han agudizado muchos los robos a transeúntes y a pasajeros del transporte público. Si tú te vas por General Anaya, las rutas 94 y 50, sucede mucho robo de transporte. Y aquí en las colonias, se da la modalidad de que chicos en motocicleta te ponen la pistola, y te quitan el celular y todo.

—¿Qué piensa hacer al respecto?

—Yo espero hablar directamente con el Secretario de Seguridad Pública y exigirle que nos mande más policías y más patrullas. No para enfrentar, sino con la idea de que exista mayor vigilancia, de que la gente vea mayor presencia policiaca. La violencia no se apaga con más violencia, al contrario, eso genera más.

Nos vamos a meter en la educación, la cultura y el deporte. En educación vamos a dar material didáctico a preescolar y primaria, y con esto vamos a acabar con las cuotas que normalmente piden las escuelas. Voy a arreglar dos módulos deportivos que son símbolos de la delegación: el de San José y el de Zapotitlán, que tengan alumbrado, buenas canchas.

En cultura tendré la ayuda del historiador Edmundo Martín del Campo, quien será el titular en esta área. Habrá teatro, música, danza y literatura en las casas de cultura.

—¿Cuál será el sello de su administración?

—Cero impunidad, cero corrupción, y trabajar con los vecinos constantemente. También que haré obra. Ahorita, por ejemplo, la situación del drenaje está devastada. Todos se meten a pavimentar, pero por debajo está el problema. Como esta es una zona lacustre hay asentamientos que provocan que el drenaje colapse.

Otro problema es que esa filtración de agua humedece la tierra y por eso hay socavones; eso es algo que tenemos que atender. La poda de árboles es otro punto. Aquí se sembró mucho eucalipto, un árbol que crece demasiado, que lastima las banquetas, los drenajes y las casas. También habrá reforestación, por supuesto.

—Con la zona rural de Tláhuac, ¿qué tiene pensado?

—Afortunadamente todavía tenemos bastante zona rural. Conjuntamente con la doctora Sheinbaum nos comprometimos a rescatarla. Se invertirán mil millones de pesos en las siete delegaciones con zonas rurales: Milpa Alta, Xochimilco, Tláhuac, Tlalpan, Magdalena Contreras, Cuajimalpa y Azcapotzalco.

—Veo que enarbola mucho los principios de André Manuel López Obrador…

—Yo he andado con él desde 1996, año en el que López Obrador llega a la presidencia del partido. Nosotros, me refiero a mí y a mi jefe político, Jesús Martín del Campo, íbamos de salida. Pero López Obrador habla con él y le pide ayuda para organizar las Brigadas del Sol. Entonces nos fuimos a Iguala, Guerrero, y ganamos Iguala.

La realidad es que mi nacimiento en la política viene de más atrás. Formé parte de Estrategia, un grupo conformado por intelectuales, maestros y campesinos. Editábamos una revista que se llamaba "El Chichicastle", que dirigía Alonso Aguilar.

Teníamos mucha relación con la Unión Soviética, Cuba, Nicaragua, El Salvador. Veníamos de ese corte. Desde ahí tenemos principios, círculos de estudio, formación de cuadros. Le estoy hablando que era 1984. Aprendí a ayudar a la gente, a trabajar con ella. Eso es lo fundamental. La gente ahorita le dio toda la confianza en Morena y tiene mucha esperanza en ello. No les vamos a fallar.

—¿También es juarista?

—Sí, yo creo que representa algo muy importante para este proyecto de Morena. Juárez representó la no opulencia, la humildad.

—¿Cómo se define como persona y como político?

—Me defino como una persona que me ha interesado mucho enseñar. Soy una persona humilde, no me gustan los lujos.

Como político le doy gracias a la vida que me ha acercado a gente como el profesor Jesús Martín del Campo, a López Obrador. Recorrí dos veces el país durante las campañas de Cuauhtémoc Cárdenas. He aprendido mucho de ellos, viéndolos y escuchándolos, y también leyendo mucho, desde luego.

Si quieres informarte más, visita: Regeneración

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