Los feminicidios en México, un problema invisibilizado - e-consulta (Sátira) (Comunicado de prensa) (blog)

Es increíble que tantos casos aún no estén resueltos y que las mujeres sigan siendo asesinadas

Hace unos días un asesino serial en el Estado de México relataba sus crímenes contra mujeres, se le acusa de al menos 10 feminicidios, el hombre las había asesinado en un lapso de seis años, además sus crímenes los cometía junto a su esposa. Los vecinos se percataron de esta situación por el extraño comportamiento de la pareja ¿Por qué tuvieron que pasar tantos años para que las autoridades del Estado de México se dieran cuenta de lo que ocurría en esa vivienda? Es increíble que tantos casos aún no estén resueltos y que las mujeres y niñas sigan siendo asesinadas no sólo en ese estado, sino en el resto del territorio mexicano.

Ante el fenómeno de los feminicidios es necesario decir que el gobierno es parte importante del problema, y que las políticas al respecto han fracasado. En 2012 se incluyó el término feminicidio en el código penal. Sin embargo, en todo este tiempo, se han emitido un promedio de 19 condenas anuales frente a las más de 300 denuncias que se presentan cada año (El País, 2018).

En el último balance del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio concluyó que: entre 2014 y 2017 unas 8, 904 mujeres han sido asesinadas en México, sin embargo, solo un 30% de los casos fue investigado bajo los protocolos del feminicidio. "En cuanto a la relación de la víctima con su victimario, la información revela que la autoridad desconoce en un número significativo el vínculo entre ambos, lo que evidencia que las investigaciones carecen de diligencias básicas que permitan identificar a los agresores, situación que lleva a que los casos queden en la impunidad". Los estados con un mayor índice de feminicidios son: Estado de México, Veracruz, Nuevo León y Chihuahua. Las cifras de la Secretaria de Gobernación apuntan a dos asesinatos por día (Animal político, 2018).

En los últimos años se ha agudizado todo tipo de violencia, pero especialmente la de género. Los violadores y asesinos apuntan por igual  hacia mujeres y niñas. Pero para erradicar este problema, debemos pensar que es un fenómeno social  que involucra a todas las personas que vivimos dentro de esta sociedad y a las instituciones de gobierno responsables de la impartición de justicia.

Los feminicidios, el acoso sexual y la violencia hacia la mujer son el reflejo de una cultura machista; tanto mujeres y hombres son responsables de esta estructura. Al observar a los medios de comunicación y los anuncios en las calles nos damos cuenta que las mujeres aún son vistas como objetos. Pensemos que muchas de las víctimas son asesinadas por sus parejas; los roles tradicionales en nuestra sociedad mexicana le exigen a la mujer convertirse en esposa y madre. La idealización del amor hace presas a muchas mujeres a enrolarse en relaciones sentimentales poco saludables; tanto en los hogares como en las escuelas se debe concientizar al respecto, como se hace frente a la prevención del embarazo y enfermedades sexuales.

Las autoridades deben asumir su autoridad, papel indispensable en el combate y prevención de los crímenes. Las niñas y mujeres son blanco constante de hostigamiento e inseguridad, en todos los espacios pero en especial en los sitios públicos. México ocupa el primer lugar de embarazos adolescentes entre los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) son 340 mil nacimientos registrados anualmente de madres menores de 19 años. Estos embarazos se dan muchas veces en situaciones de violencia o de pobreza. Las posibilidades de salir adelante bajo esta problemática son más adversas.

El gobierno a lo largo de los años ha ejercido la violencia hacia las mujeres en dos sentidos: 1) al omitir todos los casos de feminicidios, violaciones y desapariciones y 2) al no crear las herramientas necesarias para la prevención de estos sucesos. Pero también la ha ejercido al permitir la injerencia de la iglesia católica en las decisiones gubernamentales; pues esta institución religiosa ha influido para que las mujeres no gocen de su plena libertad de derechos. No hay nada que exprese más la violencia del estado hacia las mujeres que aquellas que están presas por abortos, muchos de ellos debido a complicaciones ginecológicas, además de mujeres y niñas que dan a luz, pese haber sido víctimas de violaciones.

El empoderamiento femenino debe ser la llave para prevenir y combatir la violencia de género en las relaciones de pareja y hacer conciencia de esto desde la niñez. La independencia femenina debe ser en todos los aspectos, tanto en el afectivo como en el económico. La prevención de la violencia debe ser un asunto atendido dentro del seno familiar, es importante inculcar valores tan importantes como el respeto y la empatía, esto es clave para una convivencia sana. Por otra parte la labor de las autoridades debe ser indispensable para prevenir este tipo de crímenes, y sobre todo que estos hechos no queden impunes.