Un hombre que formaba parte de una agencia inmobiliaria admitió haber liderado a una siniestra banda en Rusia que engañó a ancianos para que vendieran sus casas con fines de lucro y que luego los asesinaron y tomaron sus propiedades, según la Policía.
En algunos casos, la red criminal de Rusia asesinaba a sus víctimas enterrándolas vivas.
Roman Shugaibov, de 34 años, confesó a la policía cómo asesinó a los propietarios y luego enterró sus cuerpos en tumbas ilegales en cementerios.
El agente inmobiliario lideró a siete hombres y ocho mujeres en su círculo criminal en Rusia, todos ellos ahora detenidos, pero no identificados.
Vale destacar que esta banda asesinó a al menos a nueve víctimas, pero se teme que hay más víctimas.
Shugaibov, un agente de bienes raíces de la región de Tver, al noroeste de Moscú, en Rusia; obtuvo una ganancia de al menos 350.000 libras esterlinas, según la ley.
La pandilla "ganó la confianza" de los ancianos vulnerables, muchas de ellas mayores de edad y otras sufrían de alcoholismo, para luego quitarles sus viviendas y asesinarlas.
Miembros de pandillas en Rusia se hicieron pasar por compradores y vendedores, luego de ello, los persuadieron para que vendieran sus apartamentos cerca de Moscú y cambiaran por una casa fuera de la ciudad, se guardaban la diferencia en efectivo para aumentar sus escasos salarios.
La víctima firmó el contrato a un comprador y le pagó en efectivo.
Luego, la persona usó el dinero para "comprar" inmediatamente un lugar más pequeño a un vendedor, también miembro de una pandilla en Rusia.
"Sus cómplices persuadieron a las víctimas para que vendieran sus departamentos y prometieron comprarles otras propiedades, con un beneficio para ellos", dijo la portavoz del Ministerio del Interior de Rusia, Irina Volk.
Pero una vez que se concretó la venta, los agentes crueles firmaron las casas y rápidamente asesinaron a los propietarios.
El primer trato permitió a la pandilla revender la propiedad y conservar las ganancias de la venta.
Las víctimas fueron asesinadas a tiros, ahogadas en un río o "enterradas vivas", según el Comité de Investigación ruso.