
Por Fabián Pérez
Navojoa.- A unos días de que se celebre el Día de los Muertos, los marmoleros en Navojoa empiezan a tener trabajo.
Francisco Castro Hernández, asegura que tiene más de 40 años en esta actividad, de la que ha podido salir adelante, gracias a los fieles difuntos.
"Nosotros dependemos de los muertos, pero quien nos paga al final de cuentas son los vivos, en pocas palabras los familiares", señala.
El hombre de 72 años de edad, comenta que desde el 1 de octubre tienen saturado de trabajo, por lo que dejaron de vender para dedicarse solamente a lo que está comprometido para el 1 de noviembre.
"Ahorita ya no podemos hacer ningún tipo de trabajo, lo que estamos haciendo es sugerirles que podemos, pero para otras fechas, porque tenemos mucho trabajo comprometido," reiteró.
Dijo que esto los ha mantenido durante muchos años con clientela, ya que algunos marmoleros a pesar de estar saturados de trabajo, siguen recibiendo pedidos sin importar quedar mal con la entrega.
"La clave de esto es respetar a nuestros clientes, porque si tú no entregas un trabajo en la fecha establecida, no pierdes a uno, sino a muchos consumidores por la mala recomendación", aseguró.
Aunque Francisco ya no se dedica al 100% a la marmolería, aprovechó estos días para ayudarle a su hijo, a quien le dejó el negocio hace algunos años.
"Yo empecé en esto cuando fui a Guadalajara, de allá me traje una máquina especial para cortar el mármol, así empecé con mi negocio con más de 20 marmoleros, había demasiado trabajo", mencionó.
Destacó que actualmente en el sur de Sonora son las únicas personas que cuentan con una computadora para grabar letras en los trabajos de marmolería.
"Antes hacíamos los acabados con cincel, le teníamos que tallar mucho a los trabajos durante varios minutos e incluso horas, pero ahora con esta máquina es más rápido y maquilamos a otros municipios", explicó.
Asegura que Marmolería Navojoa tiene más de 30 años ubicada enfrente del Panteón Jardín, en la colonia Jacarandas.
Antes el negocio se llamaba Mármoles y Terrazas Dumers, en honor a su señora esposa, de origen francés.
En el lugar elaboran desde jarrones de granito y mármol, hasta diferentes tipos de lápidas.